EDICIÓN: Abril - Junio '08

LAS BALEARES: LOS LANZADORES DE PIEDRAS


– nombradas en honor a los Lanzadores de Piedras
Las piedras y las rocas tienen múltiples usos en las Baleares, como puede apreciarse por todas partes. En cada paseo, a lo largo de los caminos se encuentra bordeado por las paredes de piedra seca típicas de la isla. Pero pocos inmigrantes saben que aquí los pedruscos tradicionalmente se lanzaban, y de ahí viene el nombre de las islas: de la palabra “balearides”, que significa “lanzador de piedras”. En tiempos antiguos se tiraban rocas para cazar animales o para hundir barcos romanos. Hoy en día es un deporte de concurso popular.





El lanzamiento de piedras comenzó en el siglo III a. C., cuando los nativos vivían en la isla. La gente utilizaba catapultas para cazar y defenderse. Como munición usaban piedras con forma de huevo o de balón. Unos 1500 años después, los invasores eran bombardeados con balas de hierro y bronce. Eran los tiempos de la cultura Talayot, la variante baleárica de la era de Hierro y Bronce.









La maestría era enorme: era posible alcanzar distancias de más de 150 metros, como demuestran las reconstrucciones e investigaciones. Los romanos la sintieron también cuando se dirigieron hacía Ibiza en el siglo II a. C. Fueron recibidos con una devastadora lluvia de piedras y los barcos romanos fueron hechos trizas. No fue inesperado, ya que el talento de los lanzadores de piedras en las islas ya era legendario. Gracias a la ingeniosa colocación de dos grupos, los lanzadores formaban un círculo defensivo que parecía un telón de piedra. El enemigo no tenía posibilidad de cruzarlo ileso. La fuerza de los lanzamientos era tal que las cabezas que resultaban blancos certeros eran separadas literalmente de sus cuerpos.




Sin embargo los romanos supieron cómo vencer. Protegieron sus barcos con pieles de animales, hicieron retroceder a los lanzadores con flechas, e invadieron la isla, incorporándola a su imperio. Gracias a sus habilidades como lanzadores, los vencidos – una vez superado el odio inicial – se conviertieron en soldados bien pagados del impresionante ejército romano.









Hoy en día son los absortos espectadores de los campeonatos de Baleares quienes presencian el lanzamiento de piedras.

Desde el 1980 existen numerosos clubes en las Baleares que preservan esta tradición. Durante el concurso anual se lanzan piedras a todo trapo, sólo que ahora las cosas son menos bárbaras y hay que seguir reglas muy estrictas. Se instala una jaula de lanzamiento – para proteger a los jueces y al público.





Durante la competición atlética las piedras se lanzan hacia una “diana”. No se trata de una desafortunada mujer, sino de un blanco construido para los lanzadores. Es un cuadrado de madera de 1,20 metros de lado con círculo metálico de 50 cm de diámetro, en el centro de la tabla, que es la diana propiamente dicha.
Además de la precisión y la distancia, es esencial una técnica correcta: el lanzamiento se puede realizar de cualquiera de las maneras permitidas, pero la piedra ha de girarse al menos dos veces antes de ser lanzada. El juez principal declara un tiro nulo, defectuoso o válido ondeando una bandera. Una bandera roja en posición vertical indica que el tiro es nulo. Una diana (un blanco directo) recibe una bandera blanca en posición vertical.












Las hondas han de estar hechas de material animal o vegetal: se permiten por ejemplo de pita, lino, cáñamo, cuero, pelo o lana. No se admiten las hondas fabricadas en metal o materiales sintéticos.

Como munición se han de utilizar piedras naturales, sin limitación de peso. Las más utilizadas pesan alrededor de 250 gramos. Para las competiciones escolares y las competiciones en plazas o polideportivos cubiertos se utilizan siempre pelotas de tenis normales. Se trata de un arma, y no es para niños. No lo intentes tampoco en casa. Es recomendable intentar esta antigua técnica de caza bajo guía de alguien experto.