EDICIÓN: Febrero - Abril '08

LAS PLANTAS Y EL CAMBIO CLIMÁTICO

Vicente Cleries


Para el buen desarrollo de las plantas se necesita frío y calor a lo largo de las diferentes estaciones del año. El frío es más determinante que el calor en su existencia, pues si hay heladas, muchas especies no logran sobrevivir. Unas pierden sus hojas al descender las temperaturas por debajo de los 10 ºC: son las plantas de hoja caduca. Las que no las pierden son las de hoja perenne. En las zonas de climas tropicales no llegan a perder las hojas, pues la temperatura mínima no baja de 5 ºC.








Últimamente, y debido al cambio climático, las floraciones están cambiando, pues el verano es más corto y no hace tanto calor, mientras que el otoño es más cálido y no hace tanto viento. En invierno hay días que hace calor y no hace tanto frío como antaño, y la primavera se adelanta.





Los árboles de hoja caduca son un ejemplo: las hojas salen antes y tardan más tiempo en caerse. “Lo más chocante es el avance de la salida de las hojas de las plantas caducifolias y el retraso de su caída”. Una prueba de ello, en Ibiza, es el almendro. Hace unos años perdía la hoja en Octubre, mientras en la actualidad no pierde la hoja hasta prácticamente la Navidad y ya a primeros de año ógico.








Se ha observado en las plantas mediterráneas que las hojas salen por término medio 16 días antes y caen 13 días más tarde de lo que deberían... debido a un entorno más cálido. Diversos informes confirman que el calentamiento del clima está adelantando la primavera: ocho días antes en Europa desde 1969 a 1998, y seis días en Norteamérica desde 1959 a 1993.





Las observaciones por satélite sugieren que la etapa de crecimiento de las plantas se ha alargado 18 días durante las dos últimas décadas, tanto en Europa como en Asia, y 12 días en Norteamérica.

España tiene ahora 23 días más de calor al año que hace tres décadas: la primavera se ha adelantado dos semanas y el otoño tarda en llegar nueve días más que antes. El dato lo subraya un macroestudio europeo en el que han participado investigadores de 17 países que, tras analizar la evolución de 561 especies, demuestra "de forma concluyente" que el cambio climático está adelantando el comienzo de la floración de las plantas en primavera y retrasando la caída de la hoja en otoño. España es el país europeo donde el fenómeno se da con mayor intensidad.








De las especies que florecen en los campos españoles, una de las que más ha acusado los efectos del cambio climático es la encina, que aparece, según se ha observado, siete días antes y su fruto, la bellota, adelanta casi un mes y medio su salida.





La tomatera también ha adelantado más de 20 días su aparición, un desajuste en las cosechas que ha provocado la salida a los mercados europeos de tomates cultivados en invernaderos. Otro de los cultivos que también ha sufrido una importante modificación es el trigo, que sale con hasta 19 días de antelación respecto a su ciclo biológico.








También se ha adelantado la aparición de los insectos. Con ellos aparecen nuevas plagas. En Ibiza, en 2007, se ha detectado la presencia de una nueva oruga que ataca a los tomates. La manera más natural de combatir las plagas es la “biológica”, que consiste en que aparezca (o introduzcamos) otro insecto que devore al anterior y si esto no es posible, tenemos que recurrir a los insecticidas.