EDICIÓN: Octubre - Diciembre 2021

Mantener el calor y la comodidad en invierno

Por Sally Wristen
Ya llega el final de otro largo y caluroso verano, y aunque el tiempo es un poco más fresco, todavía quedan muchos días cálidos y soleados. Es una estación maravillosa para seguir disfrutando de los espacios exteriores de nuestras casas para comer y relajarnos, pero en los próximos meses el tiempo será menos estable; así que es el momento perfecto para organizarse para los días más frescos que están por llegar. Si tienes la suerte de contar con un porche o una terraza cubierta, podrás relajarte un poco más, pero si tu casa tiene muebles de exterior expuestos a la intemperie, es hora de empezar a guardar los cojines, las mantas, las sombrillas y demás parafernalia.

Lo primero que hay que hacer es observar lo que tenemos: ¿ha resistido a las tormentas de polvo o a la luz del sol? ¿Vale la pena guardarlo, o es mejor comprar nuevos cojines, etc., el año que viene? Después de comprobarlo todo, hay que separar las cosas que creamos que son lo suficientemente buenas como para conservarlas una vez lavadas o limpiadas y lo guardaremos con cuidado en un lugar seco e impermeable; ya verás qué alegría cuando los saques relucientes la próxima primavera. Para las cosas que creas que no merece la pena guardar pero que no están mal, una buena opción es dejarlas en los contenedores de Cáritas. Para las cosas que no vale la pena salvar, yo suelo pasar los cojines viejos a mis mascotas para que tengan algo cómodo en una cesta de repuesto o incluso lo añado a sus camas para darles más calor.



Una vez solucionado el exterior, hay que empezar a pensar en cómo hacer más confortable el interior de la casa para el invierno. El aspecto minimalista con mucho blanco es perfecto para la sensación de verano, pero a medida que se acerca el frío se trata de crear un ambiente cálido y acogedor. Esto empieza con la elección de los colores: si tienes un interior blanco, puedes atenuar la crudeza con una iluminación más suave utilizando bombillas de otro tono o instalando un regulador de intensidad. La elección de colores naturales y neutros siempre funciona, pero si quieres añadir más variedad, apuesta por los tonos tierra; además, el cobre, los rojos profundos y los verdes intensos son preciosos para dar calidez al invierno.

La mezcla de texturas, con elementos como mantas de punto grueso, pieles sintéticas y terciopelos, también contribuye a crear un ambiente agradable. De hecho, cualquier tejido que sea suave al tacto ayudará a crear la sensación de comodidad deseada. También puedes aventurarte combinando capas de mantas cómodas, revestimientos para el suelo o cojines. Algo que siempre funciona también es añadir una alfombra de pelo grueso debajo de la mesa de centro o junto a la cama. Las velas son un complemento fabuloso, sobre todo si están perfumadas con bellas fragancias como la canela y la vainilla. Así que si no tienes chimenea, las llamas de las velas pueden provocar esa sensación de calor.

Si tienes una chimenea, pero no te gusta eso de hacer el fuego a diario y limpiar las cenizas, hay opciones más cómodas. Hay chimeneas insertables de varios estilos y tamaños que pueden adquirirse por unos cientos de euros: queman un líquido combustible y, aunque no son una fuente de calor, añaden esa sensación especial junto al fuego. Por supuesto, seguiremos teniendo fabulosos días de sol durante las Navidades y el próximo año, pero las noches serán siempre un poco invernales, así que prepárate para guardar los restos del verano y acurrucarte para disfrutar de un maravilloso invierno en la isla.