EDICIÓN: Julio - Septiembre 2020

Entrena tu cerebro con la meditación

Por Jerry Brownstein
Ya es bien conocido el hecho de que la meditación es en general muy buena para las personas, y ahora se está viendo que puede ser diseñada para obtener resultados beneficiosos específicos. Estudios anteriores han demostrado que la meditación incrementa el tamaño de ciertas áreas de tu cerebro asociadas con la atención enfocada y la compasión. Ahora, estudios más recientes sugieren que el tipo de meditación que practiques afectará a qué partes de tu cerebro se ven más influenciadas. Esto es algo análogo al entrenamiento físico: si quieres desarrollar un grupo muscular específico, hay ejercicios concretos que se concentran en desarrollar esa zona. De manera similar, parece ser que ciertos tipos de meditación son mejores a la hora de desarrollar diversas partes de tu cerebro.



“Diferentes meditaciones
tienen diferentes efectos”

La investigación más reciente en este sentido viene del Instituto Max Planck en Alemania, y analiza los efectos de tres técnicas de meditación distintas a lo largo de nueve meses. Una de las técnicas se basaba en el mindfulness (atención plena) y enseñaba a la gente a dirigir su atención a la respiración y al cuerpo. Un segundo tipo se concentraba en la compasión y las conexiones emocionales, mientras que el tercer tipo de meditación animaba a la gente a pensar en temas desde diferentes puntos de vista. Se hicieron resonancias magnéticas tras cada curso de tres meses, que mostraron que las partes del cerebro implicadas en las habilidades concretas que estaban siendo entrenadas se veían más gruesas, comparadas con resonancias del grupo control.



La meditación mindfulness incrementó el grosor en las áreas vinculadas a la atención, mientras que la meditación basada en la compasión hizo incrementarse a la parte del cerebro asociada con traer las emociones a la atención consciente. La meditación que se enfocaba en el uso de diferentes perspectivas potenció las regiones del cerebro implicadas en la resolución de problemas. Tania Singer, la investigadora que lideró el estudio, afirma que los cursos de meditación pueden ahora ser diseñados mejor, con ciertos resultados en mente, al igual que los programas de ejercicios pueden dirigirse a ciertas debilidades físicas. Siguió diciendo: «Aún tenemos que ver cómo afecta esto a la vida diaria, y es que si se dan cambios en lo cotidiano de las personas, entonces todo esto podría ser muy significativo».


También te puede interesar